22 de abril de 2009

Yo pensaba que de el me había olvidado,
acá me vez buscándolo una vez más.
Mi carcelero, mi perpetua condena, mi debilidad.
Ave nocturna tras su vuelo deja tanta soledad.
Aprendí a odiarlo con el tiempo
y me sentí mucho mejor.
Sin embargo uno siempre añora
al que rompe el corazón.
Ahora vuelve a seducirme cuando no lo espero,
falsas promesas me ha vendido, una vez más.
Yo solo se que todo puede terminar de una manera,
en un rincón hecho pedazos mi amargo final.
Eternamente desvelada, los huesos fríos del sudor,
esperando sin remedio
un dulce sueño que no va a llegar.
Bla, bla, bla.
Yo que soy de las que piensan que nada es para siempre,
de tan borracha alguna noche creo que lo olvide.
Blanco novio en el altar o viudo negro sin un rastro de piedad.
Ángel caído que en la noche
encuentra asilo para su maldad.
El pobre niño en desamparo
que me ofrecía su amistad,
me mostró el oscuro infierno del que ya no pude escapar.