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Nos empezamos de golpe, nos saboreamos de prepo (como salidos de un cuento de amor). Vos venías de un viaje de mochilas cansadas, yo pateaba verano sin sol. Y en el escolazo de los besos, cantamos bingo, y así andamos. . . sin nada de mapas, ni de candados. Arriba morocho, que nadie está muerto, vamos a punguearle a esta vida amarreta un ramo de sueños. Avanti morocho, no nos llueve tanto, no tires la toalla que hasta los más mancos la siguen remando. Nunca dejo que un ángel haga un nido en mi almohada, pero me acuerdo tarde, mi amor. Hoy me siento a la sombra de tus piernas dormidas, y le converso a mi insomio de vos. Y como los fantasmas del recuerdo, salen a la noche a patotearte, vos andás descalzo y en puntas de pie. Arriba morocho que nadie está muerto, vamos a punguearle a esta vida amarreta un ramo de sueños. Avanti morocho, no nos llueve tanto, no tires la toalla que hasta los más mancos la siguen remando. Es tan fácil perderse en las calles del miedo, no me sueltes la mano mi amor.